sábado, 22 de octubre de 2011

1

¿Qué ha sucedido contigo mi buen amigo?
¿Acaso has perdido aquel toque, el que te hacía tan feliz, gracioso y particular?
¿Acaso te miras en el espejo y no te ves a ti mismo?
¿No reconoces la silueta que hay ahí?
Te cuesta verte, reconocerte, y sin embargo por dentro,
muy en el fondo, sigues siendo el mismo.
Claro está, ésa cara joven, ésos signos de pubertad ya no figuran mas en tu rostro,
pero ¡ojo!, eso no significa que tengas que dejarlos ir,
entiendo que estás un poco lejos de lo que fuiste hace unos meses,
hace unas semanas, unos días atrás, pero no te aflijas,
recuerda: no tienes que dejarlos ir.
Allí estarán esos signos de total vitalidad, esperando por nuevas aventuras
para florecer de una vez por todas. No esperes que florezcan del mismo modo
en que solían hacerlo hace un tiempo, te sorprenderá la forma en que se manifiesten,
pero lo encontrarás fascinante, y a ellos también.
Embárcate en un nuevo camino, explora otras rutas
y verás, antes que te des cuenta, te toparás con ellos,
y será nuevo para ti, "nuevo", será lo mismo solo que vendrá mejorado, una
expresión elevada así misma una y otra vez.
Será gratificante, y lo mejor de todo: con ella vienen otras nuevas experiencias, otras
búsquedas internas, otros caminos, los cuales no sabíamos que existían, que
podremos recorrer si así lo deseamos.
Un abanico de oportunidades del que, sea cual sea el camino que desees tomar, no
te arrepentirás. Todo suma, todo sirve.
Y obsérvate nuevamente, quizás ya no tengas la misma fachada, quizás ya tu pelo
empiece a perder su color, o cuando sonrías o te asombres pequeños montículos se
formen en tu frente. Pero ¿sabes qué? Te reconoces, eres tú, te reconoces una y otra
vez, te observas una vez más y sonríes.
¿Acaso no es lindo redescubrirse?
¿Acaso no es lindo?
Ahí estás nuevamente, eres tú, siempre lo has sido, y siempre lo serás.